LO POLÍTICAMENTE CORRECTO

 

Queridísimos y queridísimas mías de todos los géneros del mundo…

Hoy más que nunca me siento incomprendida, rechazada y cuasi odiada por una sociedad poco tolerante que, como norma general, relega al lado oscuro a todo aquel que se “desvía” de lo políticamente correcto.

Según el resto de gestoras de esta Epidemia de creatividad en formato blog, he de ponerme a publicar con premura, para dar pábulo al lector y, sobre todo, generar una tabla de contenidos aceptable que permita incrementar el número de “me gustas”. Pero he aquí que me falta muy mucho de eso que han de tener los escritores: vocación, inspiración y originalidad. De cualquier forma, pido disculpas por la deficiencia y cedo a la presión mediática. Liberaré mi torrente de letras, el que las quiera interpretar bien, y el que no, pues también. La intención es manifestar un elevado grado de disconfort resultante del sufrimiento que me ocasionan las miradas de reojo de la gente, siendo yo una pobre, indefensa e inocente chica (para los simpáticos, ¡¡aún no tengo 30!!: puedo decir CHICA, JOVENZUELA, MOZA, DONCELLA…o lo que me dé la gana).

Pero me estoy desviando del hilo conductor de la entrada: soy una marginada social. ¿Y por qué? Pues simple y llanamente por practicar el legítimo deporte de la sinceridad, que mis congéneres humanos interpretan a veces como bordería… ¿Y bordería con qué justificación? Con la de rebelarme contra toda muestra de hipocresía, inflexibilidad, aburrimiento o desidia… y sobre todo y ante todo: contra el mal gusto, la tontería gratuita y la no aceptación del paso del tiempo.

Como ya argumenté que la escasa fluidez narrativa me coarta a la hora de hacerme entender, de nuevo me tomo la libertad de recurrir a la “enumeración”. Así que voy a diseñar una lista de situaciones en las cuales hubiera sido preferible blandir alguna buena herramienta asertiva, pero en las que yo, sea por incapacidad intelectual o por comodidad, suelo reaccionar a lo “borde” (Rathen´s borderline lifestyle#like#living como me peta#).

1) NO ME LLAMES PITU: Ni Pitu, ni Cari/Cariño/derivados, ni Corazón ni Reina ni HOSTIAS. El otro día en disponiéndome a disfrutar de unos cafeses con el resto de epidémicas, viene una camarera muy joven y muy mona y muy chachi y va y me suelta “Qué te pongo, Pitu?”. ¿CÓMO?, ¿PERDÓOOOOOOOOOOON?, ¿PITU?, ¡¡¡PITU!!! ¿PITU QUÉ VIENE SIENDO, UN INSULTO O ES QUE EN SERIO ME ADORAS TANTO? No pude reprimir la mirada asesina y la respuesta refleja “Cristina, me llamo Cristina”. Y aunque tenga a mis amigas molestas porque ahora nos sirve el café frío y el chocolate aguado, pues yo me quedé muy a gusto, qué carajo. A mi no me llama Pitu ni la Virgen de la Cueva. Esa manera de hablar de las chicas monas look Amancio Ortega mixed with Primark, protagonistas absolutas de los álbumes de “Coctelería Green Santa Comba” o “Tabú”  me parece una soberana estupidez y un modo de infravalorar su puesto. Mulleriña, al grupo de cuatro tíos anchos de espaldas y cortos de miras que tienes en la barra les pone que les llames Pitu, pero a la persona normal le trae al pairo y a mí, que no soy ni ancha de espaldas ni persona normal, ME MOLESTA. A ver qué pensaría el próximo paciente que vea en una guardia si le abordo con un “A ver Pitu, Cari, Corazón, amor mío de mi vida… te duele la barrigita??”. Hombre, poooooooooor favor.

2) NO ME GOLPEES LA FRUTA: Cajeras de supermercado. Siempre quise ser cajera de supermercado, me tiene como un no sé qué de romanticismo el ruído de las bolsas, el pic pic al pasar la etiqueta… el ¿tarjeta DÍA?… Me caen bien las cajeras, si señor. Me caen súper bien…  bueno, salvo ese especimen mascador de chicle que te teletransporta la fruta al otro lado del mostrador como si estuviese en una competición de lanzamiento de Jabalina. Puedo tolerar que me pongas en la misma bolsa la lejía y los yogures, o que cortes 150 gramos de queso habiendo yo pedido 125… PERO LAS MANZANAS NO ME LAS GOLPEES!! La próxima te la comes tú!

3)  ENCÁRTAME LOS PANTALONES: Primark. 12:30 horas de un jueves de un mes cualquiera. Saliente de guardia (resalto saliente de guardia: sin dormir, mal humor, despilfarro económico). Me doy unas vueltas y lleno una bolsa de esas grises pequeñitas (pequeñiiiiitas casi minúsculas) con unos cuantos artículos de primera necesidad: 3 pantalones, 6 camisetas, outfit completo para salir a correr incuyendo 10 pares de calcetines – vale que su vida media son 3 días, pero es que valían 2 euros – una vela aromática, 2 pañuelos y un pack de pegatinas en forma de corazón utilísimas… Pase por caja número 5 por favor, tin tin tiiiiiiiiin. Me toca el dependiente jovenzuelo. Guapito, lo suficientemente imberbe como para considerar pederastia solo mirarlo, pero guapito. Pues no veáis cómo me colocó la ropa en las bolsas el colega. ¡¡TODA EMBURULLADA!! Total, que me vi obligada a ralentizar un poco la cola, desempaquetar todo y ponerme a doblar las prendas en frente al adolescente dependiente de Primark imberbe guapito, que me miró con cara de sorpresa. Pues debería agradecérmelo. Fué simplemente con intención docente, y totalmente desinteresada.

4) MÚLTAME DE UNA VEZ: 08:00 horas. Coche aparcado en dirección contraria (a ver, había un sitio libre, ¿vale? y si daba la vuelta me lo pillaban fijo). Total, salgo atravesando una línea continua y, de frente, ta ta chan: una policía local. Pues oyes, tenía un día malo o estaba estreñida o algo, porque me montó una pirula que pa qué. Que si eso era una ilegalidad suprema, que si podía tener algo más de respeto, que a la siguiente me multaba… no pude evitarlo. En serio que no pude. Calladita estaría mejor, pero es que no me contengo, le  tuve que sueltar la bordería Rathen: “a ver agente, múlteme y santas pascuas que llego tarde a trabajar, !tanta tontería!”. La virgeeeeeeeeeeeeeeeeen como se puso, que tampoco era para tanto y desde luego no un desacato a la autoridad, vale que lo de “tanta tontería” no moló…  pero es que, aún por encima de invitarla a cumplir con su obligación ante una ciudadana que acaba de delinquir, ¡¡va y se cabrea!!… en fin, el caso es que no me iba a multar, pues me acabó jodiendo 200 euros y 4 puntos!!!!!!!!!!!

Y hasta aquí por hoy… se me ocurren más puntos que incluir… pero eso para la siguiente entrada, que ahora tengo que ir a poner una hoja de reclamación al gimnasio por trato descortés.

Ala. Que os den.

PD: jaja. Acabo de poner bordes en Google Search para subir una imagen simpática molona guai chachi piruli, y solo me aparecen marcos de fotos. Qué tontería, me estoy partiendo el culo… ejem, bueno, ejem ejem. Venga, hasta otra.

-Rathen-

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