Una vida a medias

a medias

No sé vosotros pero yo tengo la mala costumbre de dejarlo todo a medias, comenzar una cosa y dejarla así: en pañales, en un prototipo, como un maniquí a medio vestir, cómo si en medio de la tarea se hubiera disparado una alarma mundial de fuga inminente y temiendo por mi vida no me hubiese quedado más remedio que abandonar mis quehaceres y huir en pos de un refugio antimisiles para poder proteger a la raza humana de una extinción segura (¡¡nunca por iniciativa o vocación mía!! ¡¡Puro altruismo para con la humanidad!!). Esto claramente no es así, realmente lo abandono todo por aburrimiento, o por pereza, o porque tal vez como Hansel y Gretel voy dejando pequeñas miguitas de pan, pequeñas pistas en el camino, para que cuando vuelva a pasar por ahí (en otra vida, en la de verdad, no en esta mierda de vida de prueba) recuerde que ya he estado antes allí y que mi misión es ir terminando esos pequeños despistes poco a poco: el curso de natación de los 7 años, mis 7 diarios ( que por cierto versan todos sobre temas tan trascendentales como: hoy me ha mirado :), hoy no :(. Así 365×7. Acabarlos hubiera sido una tortura innecesaria para mi madre que por supuesto se los leía todos los días a escondidas), la licenciatura en Ciencias Políticas, un ciclo superior de Marketing en el que ni recuerdo haberme apuntado pero que curiosamente es lo primero que sale si pones mi nombre en google…Y así un interminable etc.¡¡Soy esa niña de las pelis americanas a la que sus padres repudiarían ya en la más tierna infancia por no haberse terminado el puto cursillo de natación!! Pero, gracias a Dios, soy española, y en España esto no pasa de mera anécdota, de hecho cuando lo empiezas a contar siempre aparece otro listillo que ha abandonado más cosas que tú y te jode las risas. En España queremos ser los mejores en algo, ¡¡cuánto más esperpéntico mejor!! En realidad, adoro este país.

Yo, a estas alturas de mi vida, ya sé que todo lo que he dejado a medio hacer se quedará ahí por siempre, suspendido en el universo breve de los “casi”, de los “mañana” y de los “quizás”, procrastinado por los siglos de los siglos, amén. Incluso aunque el mismísimo Creador, indignado por este muñequito de barro miserable y poco cumplidor, se decidiese a concederme otra vida para enmendar mis errores estoy segura que en lugar de seguir las señales utilizaría mi tiempo para explorar nuevos caminos y dejar más cosas a medias.
¡¡Vale!! ¡¡Soy así!! Lo tengo asumido y puedo vivir con ello. ¿Pero qué pasa cuando el tema de retirar la sartén del fuego antes de que hierva el aceite se extiende también a las relaciones? ¿Qué pasa con el donde hubo fuego siempre quedan cenizas cuando no tienes ni la seguridad de si la chispa encendió la hoguera? ¿ Qué pasa cuando alguien como yo se tropieza de morros con esa niñita americana a la que sí inculcaron el esfuerzo de terminarlo todo hasta la entrega del consabido diploma? Lo que pasa entonces es que las relaciones se vuelven eternas, en un tira y afloja interminable entre quién se empeña en terminarlo todo y quien no tiene ni fuerzas ni ganas para dar un paso más, una constante guerra de reproches callados, de miradas inquisidoras ( hubo un tiempo en el que éramos amigas y aún nadie lo terminó), un eterno querer retomar relaciones por parte de los meticulosos, los incansables fans del “the end”: emails, solicitudes de amistad, whatsapps de gente a la que dudas seriamente haber conocido nunca…Las nuevas tecnologías dificultan seriamente la vida a maestros del escapismo como yo.

Pero, de repente, un día cualquiera, un día como hoy, abres la bandeja de mensajes recibidos y te encuentras con uno de esa persona con la que si hubieses estado dispuesta a terminar todos los capítulos de tu vida, con la que firmarías un pacto de “ to be continued” en todas las hojas, con la que desearías llegar al final, FINAL. Esa persona que habías dejado aparcada entre el proyecto de retomar la carrera y el de aprender a nadar por si lo del calentamiento global empeora, esa persona, vuelve sólo para decirte que todo lo que tenéis, que todo lo que sois y que todo lo que os une es una historia inacabada, qué por eso, y sólo por eso, permanece ahí, yendo y viniendo de tu lista de contactos…Y entonces te entra el miedo y ya no sabes si huir es tu mayor don o tu peor de defecto…

-Elementha-

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s