ROMANCE

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Y en lo oscuro de tus ojerillas de loca

me meciera yo… hasta la noche… hasta la mar… hasta la eternidad.

Y en lo salado de tus lágrimas de cautiva

navegara yo… hasta tus mejillas… hasta tu boca… hasta tu alma.

Meciéndose en tu lecho mi vieja barca de madera:

atrás quedarían los bosques y los pueblos,

las amarguras de los viejos secos,

de los resentidos, de los iracundos;

desvaneciéndose el humo de las fábricas

y enfriándosele el café

a los oficinistas  de cartón,  que ya sin motivos,

sin ganas,,

pierden entre su rutina de carpetas, las sonrisas y la fé.

Muy despacio y muy cierto…

alentando el aliento de tu cuerpo…

me mojaría en la tormenta que manas.

Hasta naufragar, adentro tuyo, bajo tu vientre

irremediablemente aferrado a tus caderas.

Ese lugar donde el febril calor

de tu interior, tu sangre, tu carne

adormeciese el dolor de mis cadenas.

En mi barca de luz azulada…  recostado sobre el horizonte

te pensaré yo…

un pobre pescador de manos ásperas y camisa incierta

con una mano en la mar, y la otra aferrada a la caña.

Bajo el cielo estrellado, recordando la mirada

de atrevida,  traviesa, orate y descarada.

Recalaría en la calilla que te quiebra las piernas

para amarte… hasta que tus mejillas, tu sangre, tu alma,

solo supieran saber querer a este vulgar pescador

al que vencerá la vejez, recostado sobre el horizonte

demasiado poca cosa… para cobijarte en su barca.

*RATHEN*

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