TEJADOS, Y VIEJAS DEUDAS.

original

Observaba a un niño.Con su coche de juguete.

Dos amantes impúdicos en la mesa del salón.

Señoras, con colorete y zapatillas;

gordos buscándose la bragueta

mientras veían porno en televisión.

Allí estaba yo, como de costumbre por los tejados.

Sobrevolaba la plaza, cuando la vi pasar.

Entumecido, empapado mi gabán…

columpiándome de balcón en balcón

por los altillos de la ciudad.

Sí señor. La vi pasar, como una cualquiera…

era tu suerte, y se me escapó.

Ya no hay tejados, no hay desvanes,

no quedan chicas de carretera.

Se han muerto de tedio los barrios

y con el paso de los años, nada es ya
lo que entonces era.

Dime

¿cómo te fue la vida? ¿te dije lo de tu suerte?
¿que la vi pasar?

Sí. Era ella. La reconocí,

perdida en una de todas las noches

en las que yo me acordaba de ti.

Te juro… la intenté agarrar…

pero era tuya. No sabía esperar.

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Un comentario en “TEJADOS, Y VIEJAS DEUDAS.

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