EL CORAZÓN DE LOS MUERTOS

STAY ALIVE!!!!

Nunca acabaré de entender quién soy, y tampoco por qué, para qué o por quién vivo. Pero eso es algo que ya no me interesa. He decidido dejar de devanarme los sesos con preguntas sin respuesta. Simplemente aprovecho la rutina unos días, otros la rompo a conveniencia, visito el mar con frecuencia y entre llorar o reír prefiero lo segundo. Porque la risa está siempre justificada, aunque el chiste fuera realmente malo. Tan jodidamente malo como para considerarlo sublime.

También sé que no puedo parar. La quietud me consume, me mata… Mis pensamientos y yo nos hemos peleado durante tanto tiempo, que el único modo de tenerlos bajo control es obligarlos a deambular de un proyecto a otro.

Sin embargo y a pesar de todo, creo haber alcanzado un punto de serena felicidad. Al fin soy capaz de analizarme desde la distancia, cómo si mi vida no fuera conmigo. Voy conociéndome. No solo me reservo el derecho al egoísmo, sino que lo practico y lo disfruto, sin flagelarme después.

Recuerdo una canción…  Acurrucada en la butaca del cine una voz suave me sobresaltó desde la pantalla “We’ll do whatever just to stay alive”. ¡¡Espabila!! ¡¡Despierta Rathen!! Eso intento. Ese es mi objetivo.

La adolescencia me cogió desprevenida y estuve siglos inmóvil. Nadie me advirtió que tendría que convivir con una loca tendente los ataques de melancolía, intolerante al fracaso y obsesionada con la perfección. Entonces, cualquier mal resultado era preludio de tormenta. ¿Cómo era posible sobrevivir sin ser un genio o una diosa de ébano? Yo quería ser la más… pero mierda, solo era yo. Tanta ambición me costó cara, aunque a la vez el sufrimiento de entonces es el que me tranquiliza hoy. No me avergüenza reconocer que necesité ayuda. Que la necesité durante años y que tenía una buena hostia. Pero aquí estoy: con vida, familia, amigos, música, un perro y tres mil libros. Rodeada de gente y sorpresas. Si algún día pasa sin pena ni gloria, me sirvo vino del bueno y bailo con la fregona: “In the morning watch a new day rise”.

Algunas veces tengo que auscultar vidas que se apagan… y después firmo sobre un papel amarillo, para dejar constancia legal. “Sí, señor juez, este tipo está jodidamente muerto”. ¿Habéis oído alguna vez el murmullo de un corazón que no late? Se escucha como el eco lejano de una playa, una brisilla suave. No os miento. Me gusta pensar que queda algo ahí dentro, que el señor de la 224 cama 2 va caminando a orillas de un río… condenado a estar bien de una puta vez. Cierto que Dios nunca me dio demasiada confianza, pero no hablo de religión. Hablo de corazones.

Vale, no soy valiente. No destaco en ciencias, ni en artes… no soy elegante ni aprendí solfeo. ¿Y qué? Cada mañana me miro al espejo y me molo… He pasado del “das asco” al “joder Rathen, no estás tan mal”. Y así las cosas, bajo las escaleras cantando, y por la noche las vuelvo a subir cantando.

Vale, tengo mucho miedo. Sobre todo temo el sufrimiento o la ausencia de los que quiero. Pero no puedo permitirme entrar en un bucle de catastrofismo. Mientras todo marche, marcho yo también.

Vale, no he encontrado a mi novio poeta, los serios y consecuentes me han dejado, y para los guaperillas nunca fui lo suficientemente trendy. ¿y? no creo en el amor romántico, mucho menos espero que vengan a rescatarme. Especialmente porque no lo necesito. Tampoco estoy dispuesta a hacerlo yo. Soy egoísta, conservo mis fuerzas y no tengo ganas de jugármelas por nadie.

Y vale… cada segundo que pasa soy más vieja. Sé que me moriré y en pocos años al tío de la barra ya no le hará gracia que le sonría… pero qué cojones, llegado el momento será él el que tenga que recordarme para escapar de su tediosa y cotidiana esposa. Tan fiel, tan buena, tan señora de su casa. Tan aburrida.

Volviendo al inicio… sigo sin saber qué pinto en este mundo. Por lo tanto, asumo la vida como una obligación y la felicidad como la única alternativa. Es mía, me la podrá arrebatar un golpe de mala suerte, pero jamás lo hará la frialdad de una caricia. Las caricias frías y los rictus te los guardas.

En fin… the way I feel is the way I write, It isn’t like the thoughts of the man who lies. There is a truth and it’s on our side.
Open your eyes. Look into the sun as the new days rise.
STAY ALIVE!!!

*RATHEN*

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7 comentarios en “EL CORAZÓN DE LOS MUERTOS

  1. Coge una copa grande, mete la rutina dentro, échale un poco de locura, unos grados de atrevimiento, rebájalo con humor y unas gotas de mala hostia, agítalo con imaginación y rellénalo hasta el borde de lo que más te guste, güisque, licorcafe, ron, etc. Y bébelo de un golpe… puede que no te resuelva los problemas cotidianos, pero ayuda a digerir todo lo que nos tragamos a diario.

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