La educación sentimental (II)

Era una época en la que yo llegaba andando a todas partes, incluso a aquellos sitios a los que no me proponía ir. No llegaba a contar los pasos porque, de alguna manera, parecía que mi podómetro interno se acompasaba con los latidos de un corazón que marchaba a una velocidad de crucero constantemente variable…

Las horas

A caso, ¿no es el tiempo perdido el que más nos llena? Me lo pregunto a menudo, aunque no tanto, durante los minutos vacíos que se escapan como granos de arena en la clepsidra de las horas ermitañas; cada uno como un pensamiento errante que transporta dudas ligeras que se posan en el fondo de…

Lugares de placer

  Siempre me impresionaron los lugares donde imperan los susurros y las miradas furtivas son las señas de identidad de culpabilidades mal disimuladas. Me gustaba ir allí en los días grises, de lluvias finas e intensas, de esas que empapan la moral antes que los adoquines. Olvidar las penas y la vida sumida en el…

Lo gris de nuestras vidas

Empieza Enero, siguiendo el rastro de todos los Diciembres, sin ofrecer cobijo ni nada parecido, se augura otro año despiadado en la cuesta fronteriza que diviso. Ahora me entretienen otras cosas, el paso de los días me destiñe, vigilo los vecinos y sus rutinas grises, sus sofases grises, sus camisas grises, sus cortinas grises, su…

La educación sentimental (I)

Nunca supe entender su predilección por los coches antiguos y las bicicletas de época, destartaladas, que recuperaba de los garajes más oscuros para volver a poner en plena calle, bajo los ojos de una sociedad que aún no le tenía el pulso tomado al rescate de lo ahora denominado vintage. Será por eso que su…