ASI QUE ME FUI A LA PLAYA.

Mientras sufro un terrible cólico espiritual, y hallándome completamente desubicada ante el caos circundante, el coche es un guardaespaldas legítimo. Tan legítimo como matarse a pastillas. O a chocolate. Y una mujer cualquiera (o sease:  yo)  se pone el cinturón, enciende la radio, despotrica un rato de la música en España, y arranca. Tras sintonizar…

CARTA A UNA DESCONOCIDA.

Mi querida y vieja amiga:  todo está cambiando. No interprete estas palabras como los exabruptos de una resentida. Muy al contrario, escribo (al fin) en plena posesión de mi vida, y le sonrío al papel mientras escucho nuestra canción. ¿Recuerda? “Just a little bit longer baby, cause my love keeps growing stronger”. Jackson Browne versionaba una…

La educación sentimental (II)

Era una época en la que yo llegaba andando a todas partes, incluso a aquellos sitios a los que no me proponía ir. No llegaba a contar los pasos porque, de alguna manera, parecía que mi podómetro interno se acompasaba con los latidos de un corazón que marchaba a una velocidad de crucero constantemente variable…

La educación sentimental (I)

Nunca supe entender su predilección por los coches antiguos y las bicicletas de época, destartaladas, que recuperaba de los garajes más oscuros para volver a poner en plena calle, bajo los ojos de una sociedad que aún no le tenía el pulso tomado al rescate de lo ahora denominado vintage. Será por eso que su…

BERLÍN

Ás veces vaise de turista a lugares novos e vólvese lembrando sitios. Ás veces vaise de viaxe con amigos e vólvese lembrando momentos. Así hai cidades das que gravamos unha praza e hai outras das que gravamos unha conversa. Nunca se dirá as suficientes veces que non importa o lugar, importa a compaña. E calquera…

Parafina

  Los miraba divertida desde el fondo del local, apoyada en una mesa de biliar ajada por el tiempo, el uso y el descuido. Veía las caras y escuchaba las discusiones filosóficas que tenían una partitura de voces en grito y susurros, con contratiempos de de silencios bajo la batuta de las cañas que subían…

CONVERTIDA EN ECO

    Me gustaría haber hablado con ella, del modo en que siempre he querido hacerlo, desde mi sinceridad a su racionalidad, desde mi lado amable a su tercio receptivo; sin embargo era difícil dialogar con alguien encofrado en una armazón de cemento, con los brazos en cruz y la mirada del viajero cansado de…