Guerra y paz

  Nunca llegamos a comprendernos bien. Nos tendíamos la mano como quien tiende la ropa, en un hilo tenso y expuesto al sol y al viento, tanto que en la inclemencia del tiempo se nos dilataban las noches entre palabras y silencios, dejando en el aire un vago vaho hecho de suspiros y bostezos vueltos…

La educación sentimental (II)

Era una época en la que yo llegaba andando a todas partes, incluso a aquellos sitios a los que no me proponía ir. No llegaba a contar los pasos porque, de alguna manera, parecía que mi podómetro interno se acompasaba con los latidos de un corazón que marchaba a una velocidad de crucero constantemente variable…

Lugares de placer

  Siempre me impresionaron los lugares donde imperan los susurros y las miradas furtivas son las señas de identidad de culpabilidades mal disimuladas. Me gustaba ir allí en los días grises, de lluvias finas e intensas, de esas que empapan la moral antes que los adoquines. Olvidar las penas y la vida sumida en el…

La educación sentimental (I)

Nunca supe entender su predilección por los coches antiguos y las bicicletas de época, destartaladas, que recuperaba de los garajes más oscuros para volver a poner en plena calle, bajo los ojos de una sociedad que aún no le tenía el pulso tomado al rescate de lo ahora denominado vintage. Será por eso que su…

CONVERTIDA EN ECO

    Me gustaría haber hablado con ella, del modo en que siempre he querido hacerlo, desde mi sinceridad a su racionalidad, desde mi lado amable a su tercio receptivo; sin embargo era difícil dialogar con alguien encofrado en una armazón de cemento, con los brazos en cruz y la mirada del viajero cansado de…

Fe sin dioses

Sus historias eran parecidas, como si algo les uniera desde el principio, como si hubieran trazado un nexo común mucho antes de conocerse, caminaban en sentido opuesto, cada cual con sus vicios, virtudes y vivencias, un poco sin saber hacia dónde se dirigían o cuándo algo tendría al fin sentido, ansiaban degustar el empujón de…