La educación sentimental (II)

Era una época en la que yo llegaba andando a todas partes, incluso a aquellos sitios a los que no me proponía ir. No llegaba a contar los pasos porque, de alguna manera, parecía que mi podómetro interno se acompasaba con los latidos de un corazón que marchaba a una velocidad de crucero constantemente variable…

Salvoconducto

  Es de las que tiene la belleza en el interior. Por fuera es fea, demacrada  y está marcada por la desolación y lo anodino que tan bien consiguen remarcar los cielos lánguidos del invierno, que con un gris similar al suyo encapotan la frialdad de un pulso que late aceleradamente lento y es fiel reflejo…