Guerra y paz

  Nunca llegamos a comprendernos bien. Nos tendíamos la mano como quien tiende la ropa, en un hilo tenso y expuesto al sol y al viento, tanto que en la inclemencia del tiempo se nos dilataban las noches entre palabras y silencios, dejando en el aire un vago vaho hecho de suspiros y bostezos vueltos…

Esplendor en la hierba

  Nunca entendí como la gente no venía aquí más a menudo, para amarse en público o a escondidas, gozar del placer, de lo prohibido, de la vida. La hierba, siempre verde y cuidada, invita a dejarse caer de espaldas y yacer disfrutando del esplendor de un cielo cian que enmarcan montañas enebradas y azules.…

El ser y la nada

  Hay días en los que una se levanta con el peso de mundos inventados oprimiendo las costillas. Nada parece tener demasiado sentido en un mar de dudas a las que se puede encontrar fácilmente una respuesta racional y cavilada, pero aun así la línea de flotación de los pensamientos se debate entre brazadas desbocadas…

Historia de dos ciudades

  Uno nunca debe volver a los lugares en los que ha sido feliz. Es una máxima exquisitamente exacta, que conjuga a la perfección las coordinadas espacio tiempo, dando a las frases un sentido físico de fórmulas en fábula. Pero uno siempre regresa a los lugares en los que amó la vida, bien sabiendo que hay…

La educación sentimental (II)

Era una época en la que yo llegaba andando a todas partes, incluso a aquellos sitios a los que no me proponía ir. No llegaba a contar los pasos porque, de alguna manera, parecía que mi podómetro interno se acompasaba con los latidos de un corazón que marchaba a una velocidad de crucero constantemente variable…

Las horas

A caso, ¿no es el tiempo perdido el que más nos llena? Me lo pregunto a menudo, aunque no tanto, durante los minutos vacíos que se escapan como granos de arena en la clepsidra de las horas ermitañas; cada uno como un pensamiento errante que transporta dudas ligeras que se posan en el fondo de…