Viaje al fin de la noche

    Tan sólo se vislumbraban barreras. Al subir por la pendiente de grava dominaban los muros y el perfume almizclado de la tierra que dormía acurrucada en el aire salino. Pero la verdad es que yo tenía los ojos cerrados. Avanzaba con una inercia danzante: zapatos en mano y de puntillas, haciendo de vez…