Guerra y paz

  Nunca llegamos a comprendernos bien. Nos tendíamos la mano como quien tiende la ropa, en un hilo tenso y expuesto al sol y al viento, tanto que en la inclemencia del tiempo se nos dilataban las noches entre palabras y silencios, dejando en el aire un vago vaho hecho de suspiros y bostezos vueltos…

Esplendor en la hierba

  Nunca entendí como la gente no venía aquí más a menudo, para amarse en público o a escondidas, gozar del placer, de lo prohibido, de la vida. La hierba, siempre verde y cuidada, invita a dejarse caer de espaldas y yacer disfrutando del esplendor de un cielo cian que enmarcan montañas enebradas y azules.…

EL CORAZÓN DE LOS MUERTOS

STAY ALIVE!!!! Nunca acabaré de entender quién soy, y tampoco por qué, para qué o por quién vivo. Pero eso es algo que ya no me interesa. He decidido dejar de devanarme los sesos con preguntas sin respuesta. Simplemente aprovecho la rutina unos días, otros la rompo a conveniencia, visito el mar con frecuencia y…

Historia de dos ciudades

  Uno nunca debe volver a los lugares en los que ha sido feliz. Es una máxima exquisitamente exacta, que conjuga a la perfección las coordinadas espacio tiempo, dando a las frases un sentido físico de fórmulas en fábula. Pero uno siempre regresa a los lugares en los que amó la vida, bien sabiendo que hay…

El sonido del silencio (the sound of silence)

Hace algún tiempo se han ido las notas. No me evalúo y trato de convivir con el silencio sosegado que se extiende entre los pensamientos mudos que invaden mi cabeza como soldados desorganizados, tropas anárquicas que quieren guerrear contra una cordura tiesa como las cuerdas de una guitarra mal afinada. Los acordes nunca se aproximan…

ASI QUE ME FUI A LA PLAYA.

Mientras sufro un terrible cólico espiritual, y hallándome completamente desubicada ante el caos circundante, el coche es un guardaespaldas legítimo. Tan legítimo como matarse a pastillas. O a chocolate. Y una mujer cualquiera (o sease:  yo)  se pone el cinturón, enciende la radio, despotrica un rato de la música en España, y arranca. Tras sintonizar…

La educación sentimental (II)

Era una época en la que yo llegaba andando a todas partes, incluso a aquellos sitios a los que no me proponía ir. No llegaba a contar los pasos porque, de alguna manera, parecía que mi podómetro interno se acompasaba con los latidos de un corazón que marchaba a una velocidad de crucero constantemente variable…